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¿Quieres rendir más? Ideas para salir de tu zona de confort.

Actualizado: 12 de nov de 2019

A pesar de que “zona de confort” pueda sonar a positivo, a control, a poco riesgo, en realidad no todo es bueno en esa zona. La zona de confort se refiere a aquello que nos es familiar, las costumbres, lo que no nos da miedo porque nos es conocido y creemos que tener bajo control. Pero esta zona no es necesariamente buena. Los atascos mañaneros para ir al trabajo, el jefe al que no soportas o la pareja con la que no te llevas bien, también forman parte de esa zona de confort. La zona de confort significa también un estado de no crecimiento, no evolucionar, una excusa perfecta para el conformismo y la inactividad.


Los psicólogos Robert M. Yerkes y John D. Dodson, ya en 1908, describieron ese estado y teorizaron sobre las características personales y consecuencias de permanecer en esa zona, concluyendo que llevan inexorablemente a una reducción del rendimiento.

Los seres humanos estamos programados para sobrevivir, con lo cual el estrés y el miedo son estrategias de defensa y protección de la persona. Salir de la zona de confort significa incrementar el nivel de estrés, el miedo y en consecuencia elevar los índices de ansiedad, por tanto nuestra mente por naturaleza rechaza salir de la zona de confort.

Yerkes y Dodson, y estudios posteriores, confirmaron que un nivel de estrés moderado es adecuado para un rendimiento elevado y nos facilita alcanzar metas y objetivos, pero que cuando ese estrés supera el 50% de nuestro nivel actúa como una fuerza que nos desmoraliza y nos hace perder la motivación. Y efectivamente, debemos mantener los niveles de ansiedad y estrés bajo control, pero también hay que tener en cuenta que un nivel adecuado nos hará ser más productivos, creativos y llegar a metas más altas.

No hay nada malo en permanecer o visitar nuestra zona de confort regularmente, para recuperarnos de un esfuerzo, disfrutar de los éxitos. Pero si siempre permanecemos en ella cada vez será más complicado salir, adquirir nuevos conocimientos y experiencias, cambiar de hábitos, evolucionar y posiblemente entraremos en una vida más monótona y rutinaria.

Algunos síntomas de que estamos atrapados en la zona de confort son:

  • Sientes desmotivación, no encuentras proyectos que te llenen

  • Dejas pasar buenas oportunidades por miedo a perder

  • Durante meses o años sigues las mismas rutinas y te falta sensación de estar vivo

  • Experimentas apatía y sentimiento de vacío

Salir de la zona de confort exige una decisión personal que estará sometida a tensiones emocionales que harán, sin duda, incrementar nuestro nivel de estrés y ansiedad. Si estos son muy elevados entraremos en nuestra zona de pánico que hará que volvamos rápidamente a nuestra zona de confort y abandonemos el objetivo.

Sin embargo, si mantenemos controlados nuestros niveles de estrés estaremos entrando en una zona desconocida que llamamos zona de aprendizaje, es ese lugar en que probamos cosas nuevas, asumimos riesgos (controlados), aprendemos nuevas formas y cambiamos rutinas. En esta zona nos volvemos más creativos, nuestro rendimiento es más alto y nos sentimos más vivos.

Al probar cosas nuevas y asumir nuevos retos, algunas veces cometeremos errores, nos equivocaremos y en ocasiones no conseguiremos nuestros objetivos, pero ni importa. De estos fracasos debemos aprender, y este aprendizaje ha provocado que nuestra zona de confort se haya ampliado ya que hemos obtenido nuevas experiencias y conocimientos. Los éxitos, serán muy motivadores, harán que nuestra zona de confort crezca y nos darán motivación para emprender nuevos retos.

Algunos ejercicios simples para salir de tu zona de confort:

  • Revisa algún desafío o reto que siempre te has propuesto y nunca lo has puesto en marcha, te has puesto excusas constantemente. Un viaje, aprender una habilidad nueva, un idioma, un deporte. Analiza lo que son impedimentos reales para hacerlo o excusas que puedes solucionar.

  • Elige un área personal que quieras mejorar y haz un plan de acción. Quieres ser más extrovertido, apúntate a un curso de hablar en público. Quieres ser más creativo, escribe un relato corto, inscríbete en algún taller de arte. Busca un área en la que no estés muy satisfecho y cámbialo, normalmente las barreras al cambio nos las ponemos nosotros mismos.

  • Haz limpieza en tu casa y tira o recicla algunas cosas que crees que son necesarias pero en realidad no lo son. Analiza cómo te sientes una vez que te has desprendido de algo que pensabas que era imprescindible.

  • Planifica un día diferente para ti sólo en que hagas algo nuevo, algo que no hayas hecho nunca. Vete a un spa, cocina, una excursión por la montaña, pinta un cuadro. Disfruta de las sensaciones nuevas.

Hay muchos ejercicios sencillos que nos permiten experimentar que se siente cuando se sale de la zona de confort. Se trata de proponernos retos y controlar el riesgo, siempre sabiendo que nos podemos equivocar pero que, en tal caso, seremos un poco más sabios y nos sentiremos más vivos.


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